Síntesis a cargo del Ing. Jorge Soler respecto de la propuesta de la CIU sobre Estrategia de Desarrollo Industrial y los comentarios a la misma del Ec. Gustavo Michelin, la Cra. Rosario Medero y el Ec. Mario Bergara.
El primer punto importante de esta propuesta de la CIU, como dijo alguien hace un rato, es que no somos llorones. Los industriales hemos aprendido en este período de los últimos diez/quince años que el desafío de la apertura y la competencia nos ayuda a crecer y a ser mejores.
No trasladamos más nuestras ineficiencias a los precios porque no podemos, porque los competidores nos ponen límites. Hemos salido al exterior; y otra cosa que creo es importantísima es que esta crisis del año pasado nos ha dado más fuerza. Uno podría pensar de que el 2002 terminó con nuestras ganas de seguir invirtiendo y arriesgando adentro del país. No. Yo diría que el 2002 ha sido un enfrentamiento con una realidad que venía postergada de hace tiempo, donde de alguna forma -yo no soy economista pero soy empresario y veo siempre las cosas muy pragmáticas- gastábamos más de lo que podíamos gastar, nos creíamos más ricos de lo que éramos y vivíamos afuera de nuestras posibilidades.
Eso reventó. Tuvimos la suerte durante una época que nuestros vecinos eran tan caros como nosotros entonces le vendíamos más de la mitad de lo que hacíamos y las cosas más o menos iban bien y cuando los vecinos volvieron a realidad nosotros también quedamos metidos contra esa realidad como ellos.
Pero lo importante es que hoy estamos aquí presentes haciendo una propuesta de cara al futuro que lo vemos posible, lo vemos viable y fundamentalmente en un consenso con el Estado. O sea nosotros creemos que experiencias como la chilena que mostraban los panelistas de ayer es un ejemplo extraordinario para lo que tenemos que hacer aquí. Este es un país chico. Todos estamos acuerdo que el modelo de sustitución de importación feneció y ahora tenemos que dedicarnos a exportar. No tenemos otra forma de crecer que no sea a través de las exportaciones.
Y lo que los industriales queremos para crecer con las exportaciones es básicamente que nos dejen hacer. Yo creo lo que los panelistas ahora mostraban, siempre va en el sentido de que el Estado intervenga poco, que se dedique a sus cosas esenciales, sea eficiente en lo que se tiene que dedicar. Me encantó la analogía que hizo alguien de que el Estado hay que tener el modelo de empresa para gerenciarlo. Y es cierto que en las empresas todos nos enfocamos en lo que es la esencia, potenciamos nuestras habilidades que nos dan ventajas comparativas y somos eficientes en lo que realmente tenemos que hacer. Entonces yo creo que uno puede entrar ahora a muchos detalles. Pero me parece que la esencia es eso, buscar un consenso que tiene que ser a nivel político.
La inversión implica un largo período. Uno en una empresa desde que piensa, estudia, invierte, y comienza a tener los retornos, muchas veces pasan años. Entonces la estabilidad política importa aunque, como ya dijeron muy bien, nadie duda de ella. Pero en cuanto a las variables macroeconómicas, ahí a veces tenemos algunas dudas. Hace un rato se hablaba de que no podemos basar nuestra competitividad en el largo plazo en una devaluación. Es obvio que no la podemos basar en una devaluación, pero también no debemos olvidar que durante un buen período una dosis excesiva de apertura y atraso cambiario también perjudicó muchas empresas que pudieron haber crecido mejor en el país.
Entonces el tema del tipo de cambio es algo que hay que cuidar y que no debemos volver a un camino donde, de pronto, especialmente desde el Estado, se dan señales de aumento de tarifas o de aumento de salarios que la actividad privada todavía no va a poder acompañar. Necesitamos tiempo para poder acompañarlos con la realidad. La realidad que las empresas tienen para mejorar sus salarios es mejorar su competitividad, mejorar su productividad, es decir hacer las mismas o más cosas con menos recursos y eso requiere tiempo. Ya se está haciendo pero requiere tiempo.
Yo anoté aquí algunos elementos que me parecieron muy interesantes y creo que hay una concomitancia grande entre lo que hacemos en las empresas y lo que nosotros queremos que el Estado haga. Nosotros en las empresas capacitamos a nuestra gente, las entrenamos para que hagan lo mejor dentro de las necesidades de la empresa. Y una de las cosas que se ha nombrado varias veces en estos tres días es que debemos revisar y mejorar la relación entre el foco del sistema educativo y lo que la cultura empresarial requiere. O sea, nosotros tenemos que tener claro de que la trama grande y de mucha cantidad de pequeñas empresas desarrolladas es lo que va a dar empleo al país. Y en definitiva el objetivo de todos, el último objetivo de todos como ciudadanos es y debe ser, creo yo, el pleno empleo. Eso debe estar colocado arriba y atrás de ese objetivo debemos andar todos. Y no hay pleno empleo si no hay desarrollo de empresarios. Creo que una de las cosas que tenemos que mejorar es que el sistema educativo promueva más esa cultura de emprendedor, que está cambiando, pero creo que si hoy le pedimos algún apoyo al estado o si le pedimos que concense con nosotros, no es que le pedimos privilegio, le pedimos que nos ayude en las cosas que creemos que son importantes para las empresas.
Creo que el entorno tiene que ser atrayente para el inversor, eso ya lo estuvimos escuchando en todas las exposiciones. El inversor quiere seguridad política, la tiene; quiere seguridad jurídica; quiere bajos costos; quiere que el Estado le de bajos costos y nos tenemos que sacar de una vez por todas los monopolios. Siempre decimos que son malos, pero los empresarios que manejábamos empresas casi monopólicas nos encantaba. Era más fácil. Pero aprendimos que eso no tiene futuro. Que más tarde o más temprano alguno nos pasa por arriba. El Estado debe salirse de los monopolios. Yo creo que esa discusión de que empresas públicas sí, empresas públicas no, es bizantina. Lo que hay que hacer es abrirlas a la competencia. La competencia es sana. Eso es todo lo que nosotros tenemos que aprender. Es mentira que las empresas crecen en un entorno donde hay privilegios y protecciones. Nos gusta que a nosotros nos den los privilegios y condiciones, y estamos justo en ese sector, pero hoy en la realidad mundial, con la globalización, es ridículo. Más tarde o más temprano alguno lo va a hacer mejor que nosotros porque ya está entrenado a competir. Es un problema casi como deportivo. A veces nos pasa que aquí adentro tenemos buenos deportistas y cuando vamos a los campeonatos mundiales no nos va muy bien. Aquí está el verdadero nivel de la cosa. Y, lo único que nos alienta, y lo único que nos eleva en ese juego, es la libre y sana competencia.
Obviamente que hay un rol también del Estado en profundizar las ventajas diferenciales. Algunas cosas que se me ocurren ahora: el tema de la logística, los puertos, ese capital natural que tiene nuestro país, todo lo que es infraestructura, ferrocarriles, carretera, energía -las alternativas que tenemos ahora con el gas natural eso sí es lo que necesitamos los empresarios-, alternativas de insumos, insumos competitivos a nivel internacional, infraestructura que podamos caminar por arriba de ella, no solamente física sino también financiera y en general crecer con apertura, es decir no podemos más pensar en esos términos de que tenemos miedo nos abrimos aquí, nos abrimos allá. Todos tenemos miedo. Cuando uno lo analiza en cada uno de los sectores y lo hacemos interesadamente, nos encantaría la protección pero, en el largo plazo ya aprendimos que no es así.
Hay también algunas dicotomías entre la apertura hacia otros mercados y el cuidado del MERCOSUR. Entendemos, por lo que hemos visto aquí, que no existe esa dicotomía. Obvio que un país chico como el nuestro tiene que seguir abriendo nuevos mercados en todas las direcciones pero cuidando nuestros dos grandes vecinos que son vecinos ahora y van a estar ahí para siempre. Con delicadeza, con calidad negociadora, hay formas de ir llevando las cosas no in extremis. No es ALCA sí, ALCA no. Las cosas no son polarizantes. Hay caminos muy lógicos, muy pragmáticos, intermedios que nos pueden preservar las ventajas que ya obtuvimos dentro del MERCOSUR y nos pueden dar accesos a mercados altamente demandantes de productos -sobre todo naturales- de nuestro país.
Yo quiero terminar con una reflexión y es que es muy importante el consenso y la visión de largo plazo del país entre el Estado y los empresarios. Pero nada sustituye a la riqueza de los empresarios. Ahí es donde está la riqueza real y nos tenemos que valer por nosotros mismos, tenemos que entrenar nuestra gente, tenemos que investigar los mercados donde podemos estar, tenemos que adecuar nuestros productos a los mercados donde podemos estar y en definitiva esa seguridad que el empresario tiene cuando cree en lo que hace, cuando lo demuestra, cuando arriesga voluntariamente e invierte, es la base del crecimiento del país.