¿SON NECESARIOS LOS ACUERDOS PARA LLEVAR A CABO LAS REFORMAS PENDIENTES POR EL ESTADO?

-PERSPECTIVA DEL SECTOR INDUSTRIAL-[1]

 

El mundo está generando una vorágine continua de cambios y transformaciones continuas, esto es consecuencia de la globalización de los distintos ámbitos en los cuales se mueven los actores. Esta velocidad lleva a que en  forma permanente deba repensarse la manera en que se realizan las distintas actividades y los roles que deben jugar los agentes en esos nuevos procesos.

 

Desde fines de la década de los ‘70 se comenzó a hablar con mayor insistencia sobre la necesidad de llevar a cabo reformas en la forma de actuar y de participar de uno de los actores centrales de la actividad social y económica, el Estado. Este proceso reformista no se ha detenido y hoy día la reformas de segunda generación están dando paso a las de tercera y el camino parece no tender a desandarse.

 

En Uruguay el tema de las reformas ha marcado la agenda de las discusiones políticas desde hace unos cuantos años atrás y es hoy por hoy de suma actualidad. Esto lo confirman las discusiones que se han instaurado a nivel político y los reclamos planteados por técnicos e instituciones. Por otro lado, existe el mito de que para llevar a cabo las reformas son necesarios consensos o acuerdos que no se han alcanzado en la práctica y que por ese motivo las mismas no se llevan a cabo.

 

La Cámara de Industrias del Uruguay al igual que muchos actores ha planteado en variadas oportunidades la necesidad de que se procesen determinadas reformas imprescindibles para la generación de un ambiente de negocios propicio a la inversión. Es claro que muchas de las propuestas planteadas por esta institución requieren amplios acuerdos pues deberían estar enmarcadas en políticas de Estado. Sin embargo, otras pueden ser implementadas directamente por el Poder Ejecutivo y no hay excusas para no ejecutarlas. Bajo este supuesto se ordenaron las siguientes propuestas en acciones que requieren acuerdos y otras que no.

 

En cuanto a las primeras, la mayoría tendrán un impacto en el largo plazo pero debieron comenzar a discutirse ayer. Nuestra propuesta es que se cree una agenda abierta y con participación amplia para discutir estos temas. Dudamos de nuestra capacidad como sociedad para emprender un proyecto de esta naturaleza cuando algunos hechos concretos demuestran lo contrario. Por ejemplo la iniciativa para llegar a un acuerdo sobre el futuro de ANCAP que culminó con un proyecto elaborado en conjunto por las principales fuerzas políticas del país, hoy es cuestionado. Otro caso similar se registró recientemente cuando el Ministro Atchugarry convocó a una instancia de discusión de temas con impacto en el largo plazo y no tuvo mayor receptividad.

 

 


60En cuanto a las primeras, la mayoría tendrán un impacto en el largo plazo pero

Entre los temas que deben discutirse y que son de vital importancia para el sector industrial deben destacarse:

 

-          Desmonopolización y regulación de las áreas en que actúan las empresas públicas, garantizando la libre competencia y el acceso a los insumos a precios competitivos internacionalmente

 

-          Disminuir el gasto público en términos cuantitativos y mejorar la calidad de los servicios que presta el Estado

 

-          Simplificar el sistema tributario vigente.

 

-          Desregular de la economía en áreas que lo requieran

 

-          Definir una estrategia de inserción internacional

 

 

En cuanto a las acciones que el Gobierno podría iniciar sin consensos y que dependen de su capacidad de gestión, resaltamos los siguientes.

 

-          Fomentar la inversión apoyando la radicación de empresas en el país a través de mejoras en los beneficios de la Ley de Inversiones, al menos temporalmente, tanto para proyectos nuevos como para los iniciados en 2001 y 2002 .

 

-          Destinar fondos a la inversión pública financiado por ahorro en gastos operativos del gobierno

 

-          Lograr una gestión eficaz en el combate de las competencias desleales de comercio (informalismo, contrabando, subfacturación, importaciones a precios de dumping, etc)  . En ese sentido vale la pena explorar nuevamente la posibilidad de incorporar más funcionarios del Ministerio de Defensa  al control del contrabando tal cual se realizó en los primeros años de este gobierno .

 

-          Crear y poner en rápido funcionamiento un plan de internacionalización de empresas inspirado en experiencias exitosas de otros países (Chile, España, USA, Japón, etc) gestionado por el sector privado o en forma mixta pero con un fuerte apoyo del gobierno (recursos financieros, humanos, logísticos, contactos, etc). Los objetivos del plan deberán centrarse en la creación de conciencia exportadora, la promoción de la exportación de cadenas de valor, el impulso a las empresas a organizarse para la exportación, estimular la inversión en proyectos de exportación, apoyar la conformación de estructuras específicas para la exportación, aumentar la base de empresas exportadoras, diversificar oferta de productos sobretodo aquellos que incorporan mayor valor agregado y diversificar mercados de destino.

 

-          El Gobierno debe aprovechar aún más la estructura del servicio exterior con que cuenta, profesionalizando los equipos de negociadores, centralizando en una sola organización que administre los recursos con eficiencia y dándole mayor participación al sector privado

 

-          Buscar mecanismos para facilitar y ampliar el crédito para exportaciones (bancario, no bancario, intra-empresas, etc) y reducir el costo de acceso al mismo (abrir la información de la central de riesgo del BCU, legislar a favor de la duplicata, propender a la aprobación rápida del proyecto de ley sobre fideicomiso, warrants y similares instrumentos)

 

-          Es importante que el Gobierno a través de su poder de negociación trabaje intensamente contra las restricciones arancelarias o para-arancelarias a las que se enfrentan las empresas de sectores que comercializan productos básicos ya que son la principal puerta a través de la cual aprovechar, en el corto plazo, la buena relación de precios con que cuenta actualmente el país.

 

 

Conclusiones y comentarios

 

Hoy por hoy el Uruguay se enfrenta a un gran desafío, emprender la recuperación económica luego de la profunda crisis que se vivió en los últimos años (principalmente el 2002) y también no continuar relegando la discusión y la puesta en marcha del importante número de reformas que el sector privado espera que se realicen.

 

Este problema termina siendo idéntico al que enfrentan las empresas; hay que anticiparse a lo que puede pasar y no esperar a estar en medio de la catástrofe para arrepentirse de todo lo que no hicimos. 

 

Lo anterior es particularmente notorio para el caso de las reformas que están pendientes. Las mismas son numerosas y en muchos casos van a requerir de largos períodos de discusión para alcanzar los consensos necesarios para su puesta en marcha. Esto es un hecho porque el sistema democrático del país y su cultura requiere de tiempos que en muchas oportunidades no se acoplan a los de quienes toman decisiones empresariales.

 

Mejorar el nivel de vida de los uruguayos se logra utilizando mejor nuestros recursos, con más inversión y menos gasto, y sobretodo vendiendo más valor agregado a otros países.

 

Para alcanzar este último objetivo es necesario trabajar en ese sentido pero debemos comenzar a hacerlo ya, sin demoras y en conjunto. Sino nos va a suceder lo mismo que en anteriores oportunidades, la historia nos pasa por delante y no nos queremos dar cuenta.



[1] Elaborado por el Departamento de Estudios Económicos de la CIU a partir de la exposición del Ec. Roberto Villamil en la conferencia “Desafíos para la Industria después de la crisis”,  organizada en forma conjunta por CINVE, CPAFERRERLAMAISON y CIU.